
ANA RIASCOS HURTADO
Cuando la maestra Ana nació, ya se destilaba el viche. Aprendió la labor de sus abuelos y padres, quienes le transmitieron sus conocimientos, continuando así la tradición en su generación. Vive y creció en Santa Rosa de Saija y cuando habla de su territorio se siente cómo la invade el orgullo por su pueblo: ama sus paisajes, su elegante playa de piedras y el río que lo abraza.
Su infancia fue marcada por la dureza del trabajo en la producción del viche. Recuerda con claridad los días en los que subía el río a potrillo, apalancando las aguas para ir a rozar los cañaduzales y despertar a las 2 de la mañana para moler la caña a mano en el trapiche mata cuatro. "Ahora, gracias a Dios, está el trapiche y uno ya va en su lanchita..." El viche fue y es fundamental para ella y la historia de su familia.

Junto a su esposo, la maestra Ana se dedica a la elaboración de mieles y bandullos, pero su verdadera pasión y vocación se centra en el viche, con dedicación y amor por su trabajo, sueña con llevar su delicioso producto a las ciudades. Cuida meticulosamente la calidad de su viche, atendiendo cada pequeño detalle del proceso de producción. Vigila la correcta fermentación del guarapo y controla la destilación; es una maestra laboriosa y estricta, siempre en búsqueda de técnicas para perfeccionar su receta para además cuidar de su salud durante la cocción del jugo de la caña.
El Viche Maravillero surge como un homenaje a la tradición de disfrutar de una buena copa de viche en su pueblo. Esta medida perfecta se ha convertido en la manera ideal de energizar el día en los territorios.

